sábado, 7 de mayo de 2011

lunes, 2 de mayo de 2011

lunes, 14 de marzo de 2011

“El culto a la dama de los trovadores fue una tentativa de transgredir los límites entre ambos géneros. Su objetivo: situar lo femenino al lado de lo masculino. Lo consiguió reuniendo todos los impulsos poéticos (y también musicales) con los que la sociedad rechazó lo cotidiano, lo perecedero, lo fugitivo. Y lo hizo mediante imágenes poéticas, signos, gestos, es decir, alimentando un imaginario social. Ese imaginario es un arte de seducción, el amor cortés, un juego de asedio y conquista a la dama. Obsérvese: los términos proceden del lenguaje militar, perfectamente adaptado para los objetivos de un sofisticado grupo de poetas y novelistas. Un arte, una fiesta con sus ritos, sus emblemas, sus vestidos. La mujer acepta ese juego componiendo su auténtica silueta; se muestra, he aquí un valor de Europa frente a otras culturas que tienen como valor ocultar a sus mujeres.”

Europa: Las claves de su historia
José Enrique Ruiz-Domènec

miércoles, 9 de marzo de 2011

“El gesto de los Reyes Magos construyó Europa. La costumbre de celebrar la Navidad el 25 de diciembre se instauró el año 353 bajo el papa Liberio, posiblemente para absorber el festival del nacimiento de Mitra de la roca madre, al comienzo del solsticio de invierno, y de ese modo Cristo podría ser reconocido como el sol naciente. El mejor complemento de esa idea es que unos sabios de Oriente se postraran ante el nuevo Rey del mundo. El mejor día para hacer la visita era el 6 de enero, ya que en Alejandría, la capital cultural de la época, era la fecha de la presentación del nuevo Aion a Core, la virgen, identificada con Isis, de quien la brillante estrella Sirius, elevándose en el horizonte, había sido durante milenios el signo esperado.
       Entre el 25 de diciembre y el 6 de enero se detiene el tiempo lineal para regresar al tiempo cíclico, al eterno retorno de un hecho que fundamenta la razón de ser de Europa. Tiempo de paz, de reuniones familiares, de voluntad de mejora, de regeneración. La noche que antecede al 25 de diciembre, nochebuena, marca el punto de partida de un ritual que, al cabo, celebra el encuentro entre Oriente y Occidente.”

Europa: Las claves de su historia
José Enrique Ruiz-Domènec

lunes, 14 de febrero de 2011

Atraktion #070210

«Cuando te hallas en ese lugar del círculo donde principio y fin se encuentran, no puedes evitar dirigir la mirada a lo que acaba de completarse y a todas esas pequeñas cosas que amaste y que hicieron que valiera la pena: la epifanía del último instante, el alivio tras el dolor, el consuelo del pasado, la vieja butaca de tu escritorio, el momento de cargar la máquina de escribir, los recuerdos sazonados por el tiempo, una ventana que mira a la del vecino de enfrente, la seguridad que brinda toda experiencia profunda, la satisfacción que no deriva del mal de nadie, el momento de desplegar un periódico, la entropía del amor, sintonizar una radio, contemplar a jovencitas que te saben demasiado mayor como para entrañar peligro, el placer de las cosas que encajan, el sacramento egoísta del perdón, las vibraciones de Greenwich Village, el fieltro de un buen Borsalino, el pecado con todas sus implicaciones, el momento de recoger el correo, el tintineo de las llaves de casa, un buen tabaco, un enérgico apretón de manos, el consuelo de racionalizar la culpa, los limpiabotas, el solemne olor almizclado de las bibliotecas, las respuestas a preguntas que no debieron formularse, esa pieza musical oída por vez primera, una pareja joven abrazándose en su dolor, el acicate de la insatisfacción edípica, cartas perfumadas aún no abiertas que se franquearon en un lugar lejano, el consuelo de la religión, la sinuosa curva de su cintura, el optimismo de los viajes en avión, el goce con el fracaso ajeno, las travesías transatlánticas, la ubicuidad de los aforismos, el calvados, el regusto utópico de las teorías políticas, el sudor que llega tras el esfuerzo, el ansia de no saber aún si será éxito o fracaso, las bailarinas de ballet clásico, escuchar conversaciones ajenas, los supermercados extranjeros, ese primer sorbo de una cerveza bien fría, la libertad de los taxis, la ambición recién concebida, tu primera visita al sastre, las libretas sin estrenar, imaginar el primer beso, el olor a hamburguesa y a caña de azúcar recién cortada, la pubertad y sus eflorescentes complejidades, la vieja Manila, el susurro de un lápiz al sacarle punta, el tañido de una campana, la voz de tu madre llamándote para cenar, leer en voz alta con esmero, el viento frío en las mejillas y los cambios de piñón en la bicicleta, los retos aún no asumidos, elegir un sabor a través del cristal esmerilado y embobarte viendo cómo te colocan la bola sobre el cucurucho, las carreras que echabas en la casa de tu infancia, la implacable fantasía, las motas de polvo revoloteando entre los rayos de sol al despertar de la siesta, el aroma rotundo del champú, oír a alguien cantar tu nombre, ver rostros a los que la vida pronto adjudicará sentido, el calor, descubrir tu primera palabra, vivir en la inconsciencia de no saber aún que algún día habría una última.»

"Ilustrado"
Miguel Syjuco

Stühle #070210