Odio los elogios y el dinero ya no me conmueve. Es evidente que yo no trabajo para ustedes, señores. Es más, nunca lo he hecho. Lo hago por interés propio.
Y el penoso espectáculo del rebaño de artistas pastando a la sombra de los ministerios de cultura. Vergüenza y dominación.
No hablemos de ello… Para ser artista en Occidente no hay que pasar cerca de las calles de los ministerios de cultura.
Cuadernos de África
Miquel Barceló