lunes, 4 de julio de 2011

“Como auténtico viajero, nada lo puede decepcionar. Como Goethe, se dice: el disgusto también forma parte de la vida. «Las costumbres de países extranjeros me producen placer sólo por su diversidad. Cada costumbre tiene su razón de ser. Me da igual que me sirvan en platos de estaño, de madera o de arcilla, que la carne esté hervida o asada, caliente o fría, con mantequilla o con aceite, que me den aceitunas o nueces». Y el viejo relativista se avergüenza de sus compatriotas, prisioneros de la ilusión de que deben criticar toda costumbre extranjera que no coincida con las suyas tan pronto salen de su pueblo, de su elemento. En el extranjero Montaigne quiere ver lo extranjero —«no busco un gascón en Sicilia, ya tengo bastantes en casa»— y procura evitar a sus compatriotas, a quienes conoce hasta la saciedad. Quiere juzgar, no prejuzgar. Entre otras cosas, Montaigne nos enseña también a viajar.”

Montaigne
Stephan Zweig

jueves, 23 de junio de 2011

Grün #210611

“El proyeccionista enseñaba el proyector a los niños, que daban vueltas alrededor del coche del hombre igual que peonzas, con los ojos llenos de entusiasmo y sin apartar la vista del aparato ni por un momento. Alguno ya había dicho que de mayor quería ser proyeccionista, así viajaría en coche de un lado a otro y vería todas las películas”.

Purga
Sofi Oksanen

sábado, 7 de mayo de 2011

lunes, 2 de mayo de 2011

lunes, 14 de marzo de 2011

“El culto a la dama de los trovadores fue una tentativa de transgredir los límites entre ambos géneros. Su objetivo: situar lo femenino al lado de lo masculino. Lo consiguió reuniendo todos los impulsos poéticos (y también musicales) con los que la sociedad rechazó lo cotidiano, lo perecedero, lo fugitivo. Y lo hizo mediante imágenes poéticas, signos, gestos, es decir, alimentando un imaginario social. Ese imaginario es un arte de seducción, el amor cortés, un juego de asedio y conquista a la dama. Obsérvese: los términos proceden del lenguaje militar, perfectamente adaptado para los objetivos de un sofisticado grupo de poetas y novelistas. Un arte, una fiesta con sus ritos, sus emblemas, sus vestidos. La mujer acepta ese juego componiendo su auténtica silueta; se muestra, he aquí un valor de Europa frente a otras culturas que tienen como valor ocultar a sus mujeres.”

Europa: Las claves de su historia
José Enrique Ruiz-Domènec

miércoles, 9 de marzo de 2011

“El gesto de los Reyes Magos construyó Europa. La costumbre de celebrar la Navidad el 25 de diciembre se instauró el año 353 bajo el papa Liberio, posiblemente para absorber el festival del nacimiento de Mitra de la roca madre, al comienzo del solsticio de invierno, y de ese modo Cristo podría ser reconocido como el sol naciente. El mejor complemento de esa idea es que unos sabios de Oriente se postraran ante el nuevo Rey del mundo. El mejor día para hacer la visita era el 6 de enero, ya que en Alejandría, la capital cultural de la época, era la fecha de la presentación del nuevo Aion a Core, la virgen, identificada con Isis, de quien la brillante estrella Sirius, elevándose en el horizonte, había sido durante milenios el signo esperado.
       Entre el 25 de diciembre y el 6 de enero se detiene el tiempo lineal para regresar al tiempo cíclico, al eterno retorno de un hecho que fundamenta la razón de ser de Europa. Tiempo de paz, de reuniones familiares, de voluntad de mejora, de regeneración. La noche que antecede al 25 de diciembre, nochebuena, marca el punto de partida de un ritual que, al cabo, celebra el encuentro entre Oriente y Occidente.”

Europa: Las claves de su historia
José Enrique Ruiz-Domènec